La homosexualidad no es un pecado, tampoco una enfermedad.
Creemos que Dios nos creó homosexual, lesbiana, hombre gay, bisexual, o heterosexual. Es decir, no hay ninguna contradicción en ser gay o lesbiana y cristiano (a). El hecho de que la Iglesia nos rechace no implica que Dios nos rechace. Muchas de las iglesias, tanto católicas como protestantes, tienen una idea muy pervertida de la homosexualidad e incluso de la sexualidad humana en general. No obstante, gracias a Dios, las investigaciones científicas, sicológicas y teológicas nos muestran lo normal que es la homosexualidad, sea femenina o masculina. |